sábado, 7 de agosto de 2010

CUCHILLOS

Le corté, le corté, le tuve que cortar el teléfono, porque no la aguantaba más. Se puso verborrágica, monotemática. Se quejaba, no paraba de quejarse, que todo está mal, que el mundo está en su contra. ¡Entonces, yo reprodida y angustiada, traté de ayudarla, tímidamente le hice una sugerencia... para qué??? ¡Se desató la fiera! ¡Se puso como loca!! Empezó a gritarme... Si las palabras pudieran matar, yo estaría muerta hace rato... Me quedé petrificada, apenas atiné a balbucear: "Bueno, mamá, mañana, te llamo, que duermas bien".

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